enero 31, 2016

IMPERIAL BLACK


Hay que ver qué sano es eso de perderse de vez en cuando, y qué necesario. Eso de no saber quién eres ni entre tus propias sábanas, o casi. Que necesario es perderse, perderse porque la rutina da por hecho demasiadas cosas, porque acostumbrarse a ella gusta, es bueno perder todos los papeles, improvisar, ponernos nerviosos por no saber qué es lo de después, en fin, perderse. Al fin y al cabo es el tópico de siempre para poder encontrarnos, aunque yo, tengo que confesar, que aún ni lo he hecho. Hay veces que te pierdes mucho, que pierdes muchas cosas y sin estar seguro de si vas a ganar otras o es el mayor fracaso de tu vida. Hay veces que es mejor no pensar y disfrutar, del té de las diez, de los cafés con pretexto, de comer bien y también muy mal. Disfrutar del saber, de la muy buena música, de las prisas, de los buses en huelga, de la cuántica, de releer cartas que jamás van a mandarse. Echarte de menos día sí día también, pero no dejar de estar en esa constante búsqueda.

Qué peligroso es perderse, pero qué necesario, siempre y cuando no nos perdamos del todo, porque hay cosas a las que nos aferramos, tan tan nuestras siempre van a estar ahí, y perder esas mismas sería tan arriesgado como probable de no volver a encontrarse ni en el espejo. Perderse de la rutina es algo que deberíamos hacer cada cierto tiempo, valga la ironía. Cambiar, renovarse o morir dicen, aunque a veces no sale todo a pedir de boca, pero menuda boca.



Sí, ya estoy de vuelta. Después de mucho tiempo de reflexión y de perder mucha práctica en esto que llaman blogger he decidido empezar con las pilas bien cargadas. Porque cuando vuelve la inspiración hay que aprovecharla ¿No?

Vuelvo con un millón de cosas acumuladas que ensenar y que contar, entre otras las compras de rebajas y también nuevos pedidos como este jersey de choies. No llevaba mucho de cuello alto pero quería darle una oportunidad y cuando ví este con el detalle de los codos fue el momento perfecto, ahora no me lo quito. Me encanta el tejido de punto en ese tono y el cuello es ligeramente ancho por lo que no agobia como otros que he probado, y qué decir del detalle de las cremalleras en los codos, para llevarlas como te apetezca. Los pantalones de shein también son otra maravilla que me ha llegado hace nada, las rodillas con este estilo motero y en tejido imitación polipiel son perfectos para el día a día con básicos, como una camiseta blanca anchita, y accesorios grandes como maxicollares. He de decir que en una talla menos habrían quedado mejor (a mi gusto) así que si estáis pensando en unos de este estilo os recomiendo que os atreváis con tallas más ceñidas a la pierna porque quedan bestiales. Nos vemos pronto con más novedades.

Sweater: Choies (el mismo aquí/the same here)
Pantalones/Pants: Shein (el mismo aquí/the same here)
Botas/ Boots: Kaimo
Collar/ Necklace: Primark
Gafas/ Glasses: Giant vintage